Enana y gigante

Un hombre que medía más de dos metros de altura se enteró de que un cirujano quería su cuerpo para sus propias investigaciones por su gran altura. Por ello decidió que tiraran su cadáver al mar con un sobrepeso. Esto ocurría a finales del siglo XVIII. Hoy su esqueleto se expone en un museo de Londres, junto a otro de una mujer que medía medio metro.