No es posible orientarse sin oídos
Si nos tapamos un oído perdemos el sentido de la orientación. No son absolutamente necesarios ambos dos oídos para oír bien, pero sí lo son, en cambio, para localizar de inmediato el origen de un sonido. Las personas que son sordas de un oído tienen bastantes dificultades para situar la proveniencia de un sonido. Podemos experimentarlo fácilmente si nos tapamos un oído y además cerramos los ojos.
Con un solo oído nos será bastante difícil averiguar de dónde proviene un sonido, sin embargo con los dos nos resulta muy fácil. Esto es debido a que el sonido llega primero al oído más próximo y después al otro. El cerebro calcula la diferencia de tiempo que transcurre desde que el sonido es recibido por un oído hasta que llega al otro, y, aunque en apariencia no hay diferencia de tiempo, es suficiente para que el cerebro deduzca de dónde procede.


