Porteros sin memoria

Los porteros de fútbol pueden llegar a perder la memoria por parar el balón con la cabeza.

En 15 años, un futbolista profesional puede recibir del orden de 5.000 veces el impacto de un balón de unos 500 gramos de peso sobre su cabeza. Mantener el balón en el aire por medio de golpes de cabeza es todo un arte. Pero a la larga esta práctica puede resultar peligrosa, pues no es improbable que cause daños en la cabeza y vértigos.

Esto resulta más grave cuando el futbolista recibe el balón a 100 km/h y lo empuja con la cabeza para sacarlo de la portería. El cerebro recibe así una fuerte sacudida y puede provocar con el tiempo pérdidas de memoria.

No obstante, el cerebro está muy bien protegido por el cráneo y, además, está recubierto de una membrana protectora y bañado por un líquido que se comporta como una especie de parachoques.